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No perdamos el “Norte”

Publicado por: director en 12/03/2018
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¿Cómo podemos ayudar con el problema de los venezolanos?

La situación que vivimos en Colombia, por el problema del país hermano de la República Bolivariana de Venezuela, especialmente las ciudades fronterizas como lo es la ciudad de Cúcuta, nos tiene tan abrumados, angustiados, asustados, cansados, desesperados, etc.; porque todo ellos se suma a los inconvenientes propios de la región, como a los problemas que sufrimos día a día cada uno de nosotros.

A diario vemos a estos hermanos venezolanos deambular de lado a lado, durmiendo en las calles, pidiendo ayudas, buscando trabajo, vendiendo cualquier cosa que puedan ofrecer, ofreciéndose a trabajar por un salario menor, queriendo producir algo, buscando formas de poder continuar un viaje a otras regiones o países, algunos delinquiendo, en las drogas, prostituyéndose, causando caos, etc., etc…
Nadie es ajeno a toda esta situación.

Cuando uno se ve asediado por tantas cosas que no quisiéramos ver y sobre todo que nos están afectando, nos descontrolamos, perdemos la razón y nos ponemos a la defensiva. Me parece que es “normal” que esto ocurra.
¿Pero qué estamos haciendo para ayudar a paliar todas estas dificultades? ¡Nada!

Por el contrario. Estamos echando más gasolina al incendio. ¿Y cómo?, pues hemos llegado a un punto del desespero por tantas malas noticias de inseguridad, de asesinatos, de falta de empleo, violencia, etc., que optamos por “defendernos”. ¿Y cómo lo hacemos? Pues denigrando de nuestros hermanos, difundiendo de boca en boca toda mala noticia causada por ellos, acusándolos en falso, tildándolos con peyorativos crueles, deseando que los echen de la región, mirándolos con desdén, sintiendo repulsión, ignorándolos, calumniándolos, vociferando con rabia, creando más incertidumbre, etc…

Pero a pesar de todo esto, tampoco tenemos la culpa de nuestro comportamiento: Es una reacción de supervivencia. Equivocada pero lo es.

Entonces sugiero que veamos el problema desde otro punto de vista, desde otro ángulo, desde otra perspectiva; tal vez poniéndonos en los zapatos de éllos.

Ellos, están en una situación de “Calamidad Humanitaria”.
No es una decisión o voluntad de querer causar problemas a otros; es la única oportunidad de vida que les queda, de supervivencia, un resquicio de oportunidad para sus familias. ¿Qué otra salida tienen? ¡Ninguna!. ¿Por qué?, porque no tienen dinero, no tienen comida, no tienen salud, no tienen libertad, no tienen dónde meter la cabeza, no tienen educación, no tienen transporte, no tienen seguridad, no tienen paz, no tienen nada.

¿Quién así, no pierde la cordura?

Ahora, no es verdad que todos los venezolanos sean unos malandros, unos villanos, unos criminales, unos drogadictos, unos buenos para nada, etc…

Quiero que sepas que solo un 20% de ellos, son realmente un problema para la sociedad, donde quiera que estén. Y solo un 5% de estos, son unos verdaderos antisociales. Pero los demás, son seres de buena voluntad, con dificultades pero buenos.

¿Pero debemos colgarlos a todos por esa sola minoría? ¿Es justo ese proceder? ¿Verdad que no?

El problema que estamos padeciendo nosotros los colombianos, por culpa de estas personas, no lo podemos resolver nosotros. Es un problema de estado. Es un problema de todos los países de la región y deben buscar fórmulas para ayudar a estos hermanos que padecen esta crisis humanitaria.

Pero esto no nos hace menos responsables de tener que ayudar. ¿Y cómo lo podemos hacer? Siendo compasivos, solidarios, comprensivos, tolerantes, etc… especialmente, no atacándolos tan injustamente, no difundiendo malas noticias de que “todos”, son unos truhanes, no deseando que los echen del país, no pidiendo medidas drásticas en contra de ellos, no oponiéndose a que se les ayude.

Esa es una manera de ayudar, si es que no puede ofrecer algo más, y quien pueda más, que ayude más. Pero es un buen comienzo de una solución a esa crisis humanitaria.

Respecto a la delincuencia que se ha desatado, la criminalidad y demás que nos azota, solo nos queda tomar medidas de seguridad, de protección, estar más alerta, estar en tiempo presente y como decimos coloquialmente: no dar papaya. Cuidar los empleos con “buena producción” y siendo “valiosos” para “nuestras organizaciones”.

Como final me resta decir, que nosotros en la frontera “siempre hemos vivido de los venezolanos”, hemos tenido épocas de vacas gordas con ellos, hemos tenido buena comida, artículos, ropa, medicina, vehículos, descanso, etc., a bajos precios y hemos disfrutado mucho de esta cercanía con este país hermano. Ahora no es el momento de olvidarnos de esto.

¿Se acuerdan de las tarjetas Cadivi?, ¿De los Bs. a $16?, ¿de la gasolina?, ¿electrodomésticos, vehículos, viajes, la canasta familiar, etc…?

Entonces no reneguemos de nuestros hermanos venezolanos y asumamos responsabilidad por esta calamidad que están viviendo. ¿De acuerdo?

Gracias.

P.D. si este artículo le parece razonable, difúndalo entre su comunidad y pida que se siga difundiendo. De lo contrario, muchas gracias por leerlo.

Atentamente:

___________
GILBERTO BUITRAGO RODRIGUEZ.
Ciudadano Colombiano.

 

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